ASOCIACIÓN DE
DIRECTORES
DE INSTITUTO DE EDUCACIÓN
SECUNDARIA
DE LA COMUNIDAD DE MADRID
En
respuesta a su petición, le hacemos llegar algunas consideraciones sobre la situación
en los centros educativos, señaladas en reiteradas ocasiones, y la necesidad
que hay de adecuar las funciones del personal no docente a las tareas
cotidianas de los centros, ya que los
cambios acaecidos en la sociedad y la implantación de los sistemas educativos
han supuesto un cambio radical de las condiciones en las que desarrollan su
actividad los institutos.
Los cambios han
sido motivados, entre otras, por las siguientes causas:
*
La homogeneización de las estructuras
organizativas de los centros, aún a pesar de tener algunos
características muy dispares.
* La
obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años que conlleva la aparición en
los centros de un tipo de alumnado nada motivado, que está en el Instituto por
que le obligan y que, en consecuencia,
dificulta la actividad lectiva e
incumple frecuentemente las normas.
* La
incorporación del Primer Ciclo de Secundaria a los Institutos, con alumnos de
12 y 13 años, que demanda una mayor atención y control dada su edad. En muchas
ocasiones este Ciclo se imparte en aularios ubicados fuera del recinto del IES,
a veces incluso alejados del mismo.
* La
llegada masiva de alumnado inmigrante con todo tipo de carencias, escolarizado
en su mayor parte en los centros públicos, que ha hecho recaer en los
Institutos labores de atención social.
*
La existencia de centros, ahora situados en entornos geográficos concretos pero
que podrían extenderse, en los que se dan situaciones de violencia ocasionadas
por bandas externas organizadas y ante las que nuestra impotencia es total.
Aunque
los profesores y los equipos directivos de los centros hemos intentado hacer
frente a las nuevas realidades, la buena voluntad no es suficiente. Hay que
adecuar la organización y los recursos a
las nuevas necesidades. Baste citar, como ejemplo, el cuidado de patios y
pasillos: con carácter casi general el profesorado de los centros hace guardias
de patio y permanece en el aula cuando
falta algún profesor pero no podemos pedir que
también vigilen las entradas y salidas del recinto, los pasillos, etc.
En consecuencia, nos parece necesario, por no
decir imprescindible, que se consideren las nuevas realidades - comunes a la
mayoría de los IES- y se asegure la cobertura de necesidades mal
atendidas como:
·
vigilancia
del recinto
·
mediación
sociocultural
·
mantenimiento
de equipos informáticos
·
integración social
·
bibliotecas.
·
personal
sanitario en centros con Ciclos Formativos de Familias Profesionales de
carácter técnico
·
suficiente
personal administrativo que pueda liberar a los equipos directivos de tareas
burocráticas.
Creemos que estas
actividades deben de ser tenidas en cuenta en las planificaciones que a medio y
largo plazo realiza la Dirección General de Recursos Humanos.
Desde que se
produjeron las transferencias educativas y
se asimilaron a los Conserjes de los Institutos a la categoría de
Auxiliares de Control, los directores de los Institutos de Educación Secundaria
de la Comunidad de Madrid hemos manifestado de manera reiterada la total
inadecuación de la citada categoría a las funciones que de este personal se
requieren a diario en los Centros, y esto a pesar de algunas modificaciones
posteriores en la línea que veníamos planteando. La sensación que tenemos los directores es
que con el vigente Convenio sus funciones se alejan cada vez mas de las
necesidades reales.
En este sentido, nuestras propuestas van en la
línea de clarificar sus funciones y reforzar especialmente las de de vigilancia
y control, también de los alumnos. Asimismo la colocación o movimiento de
mobiliario y enseres, tareas de reprografía, atención a centralitas
telefónicas, recados, avisos, etc., tan comunes en los centros, no pueden ser
función del equipo directivo o de los profesores mas animosos.
Finalmente, hemos de señalar que, cada vez en
mayor medida y nada mas lógico puesto que el vigente Convenio Colectivo no
contempla las especiales circunstancias de nuestros centros, la indefinición de
funciones en las Consejerías de los Institutos y la reticencia de los
auxiliares de control a asumir casi cualquier tarea están suponiendo un
importante problema. Parece, además, que cuando algo no compete a nadie es el
Equipo Directivo el competente. Por otra parte, son cada vez mas las Oficinas de Secretaría en
las que, sin duda por contagio, comienzan también a aparecer problemas de
“competencias” hasta ahora inéditos.
Madrid a 7 de noviembre de 2005
La Junta Directiva
Ilma. Sra.
Viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid