ASOCIACIÓN DE DIRECTORES

 DE INSTITUTO DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

 DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Nº REGISTRO : 26.523


 

 

La Junta de Portavoces de la Asociación de Directores de Instituto de la Comunidad de Madrid – ADIMAD – reunida en el día de hoy para analizar el comienzo del curso 2005/06, desea manifestar lo siguiente:

 

1º.- Tal y como señalamos al conocer el calendario escolar para el presente curso, ha sido materialmente imposible cumplir estrictamente las fechas en él señaladas. Aún así debemos señalar el enorme esfuerzo que ha supuesto para los centros el adelanto de la fecha del comienzo del curso. Conviene poner de relieve que si el curso ha empezado ha sido gracias al esfuerzo de los equipos directivos que han dedicado a su preparación jornadas maratonianas, muy por encima de su jornada laboral e incluyendo sábados, domingos y festivos.

Resulta, pues, de dudosa justificación utilizar como único criterio de calidad el adelanto en las fechas de principio de curso sin atender a otros. Por el contrario, nos parece que un principio de curso bien preparado y ordenado (que puede suponer dos o tres días) es una garantía de un buen desarrollo posterior. Con los agobios sufridos, los equipos que deben garantizar y liderar el funcionamiento del centro durante todo el curso se sienten desbordados y agotados antes de comenzar las clases.

 

2º.- Nos parece absolutamente intolerable que en algunas direcciones de Área (véase la DAT Madrid_Sur)  el mismo día fijado para comenzar el curso y vía telefónica, se eliminaran grupos y en consecuencia se quitaran profesores del cupo, obligando a rehacer los horarios y a retrasar el comienzo del curso.  Observamos con perplejidad la doble vara de medir que se aplica: en un proceso en el que todo está basado en previsiones, si estas fallan son los Equipos Directivos los únicos que deben rehacer su trabajo. Asimismo, ponemos de manifiesto nuevamente, la necesidad de revisar la normativa de admisión de alumnos, que nos exige reservar plazas a alumnos adscritos, aún teniendo la certeza de que no se van a ocupar, y a alumnos con necesidades de compensación educativa que pueden llegar en el proceso de escolarización extraordinario, mientras que se han autorizado con carácter general aumentos de ratio por encima de las cifras que fija la ley a los centros concertados.

 

3º.- Aunque resulta evidente que la Formación Profesional no es una prioridad para la Consejería, sino mas bien al contrario, urge también revisar el proceso de admisión en los Ciclos Formativos de Grado Medio, pensado para cuando no existían las pruebas extraordinarias de septiembre,  y que puede acabar  con estos estudios.

 

4º.- Debemos recordar que la aprobación provisional de los horarios corresponde, según la normativa en vigor y precisamente a propuesta de la  Junta de Portavoces, al director del centro. Carece pues de sentido, dada la saturación de trabajo en estas fechas,  tener que enviar los horarios para sus supervisión, cuando existen mecanismos mucho mas sencillos para ello, y sobre todo cuando tenemos equipos informáticos instalados por la Consejería desde hace mas de un año, y que siguen sin funcionar en muchos casos.

  

5º.- Un año mas hemos de señalar la insuficiencia de los cupos de profesores para atender correctamente la diversidad, según estableció la Orden del Consejero de junio de 2004, dado además que las dotaciones para las actuaciones ordinarias de Compensación Educativa llevan ya dos años congeladas, lo que nos obliga a destinar a ellas los pocos recursos adicionales con los que contamos. 

 

6º.- La insuficiencia de los créditos de funcionamiento y la escasez y discrecionalidad de los créditos de reposición y pequeñas obras, ponen de relieve la penuria económica en que nos movemos para hacer frente a necesidades cada vez más amplias y costosas.

 

Por todo ello, no parece que este sea un inicio de curso por el que deba felicitarse la Administración, y valgan estas reflexiones para que el próximo curso no vuelvan a producirse situaciones similares, para lo que, como siempre, ofrecemos nuestra colaboración. Pero sin duda hemos de constatar que en muchos  directores crece la certeza de que en la Comunidad de Madrid se está maltratando premeditadamente a la enseñanza pública y deteriorando su imagen. Así mismo, a pesar  de ser directores “seleccionados” y representantes de la Administración Educativa en los Institutos, la desconfianza que tradicionalmente ésta nos ha mostrado se mantiene. Quizá sea el momento de repetir que la Administración Educativa tiene su razón de ser en el “servicio a los centros educativos”, y que sin ellos su existencia carece de sentido.

 

Madrid a 29 de septiembre de 2005

 

La Junta Directiva